Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Vocación’

Titular el post fue algo problemático pues un titulo tal como “¿Qué es el derecho?”, para unas pocas palabras, era demasiado. Podría haberse llamado “¿Qué aprendí estudiando Derecho?”, “¿Qué hacen los abogados?”, “Criterios para manejar el derecho”. Pero finalmente quedó un débil “Una noción sobre el derecho”.

§

Hace unos días, comiendo en un restaurante con una gente amiga, terminamos teniendo una charla por demás interesante. En un momento dado salió el tema de ¿Qué es el Derecho? O ¿Qué hacen los abogados? Estas, entre otras, fueron algunas de las preguntas que estas personas amigas me habían hecho en relación con lo que estudio, derecho of course.

Ante la pregunta de qué es el derecho o qué hacen los abogados traté de dar alguna respuesta. Sin lugar a dudas a poco de terminar la carrera no sé decir con precisión qué es el derecho (pregunta por demás odiosa) pero si sabría decir qué entiendo al día de hoy más o menos de qué se trata el derecho, para mi.

Vamos a lo nuestro: ante la pregunta que mencionaba más arriba intenté no contestar conceptos sino con algo más o menos práctico. Por años en el secundario, CBC y Facultad (primeras materias de Derecho Privado) los profesores hacían repetir un concepto de Llambias sobre qué es el derecho, si uno contestaba de memoria ese párrafo el resto suponía que uno iba por buen camino. Pero en este caso intenté ir por otro lado más provechoso y fructífero.

El Ejemplo.

Este fue el punta pié inicial del ejemplo para, a partir de el, poder explicar los interrogantes que apuntábamos al comienzo.

Prohibido entrar con perros

La pregunta.

“si vos tuvieses que decidir sobre todas las cuestiones problemáticas sobre este restaurante y yo, Juan, entro con un perro, cuál sería tu decisión”.

“Obviamente” la respuesta inmediata de esta persona a tal interrogante fue: “te haría salir” por que el cartel dice “prohibido entrar con perros, vos entraste con un perro, tenes que salir pues está prohibido”. Yo de manera inmediata le dije, esta persona se esperaba algo que complejice el asunto, “si entro con un gato cuál sería tu respuesta”. Esta persona lo meditó, balbuceó algunas palabras, y finalmente dijo claramente “si, podrías entrar por que el cartel prohíbe entrar con perros no con gatos”. De modo casi indignado mi otro interlocutor dijo “Pará, el cartel dice perros pero en realidad está diciendo que no se puede entrar con animales en general, entonces tampoco podrías entrar con un gato”. Y allí comenzó una discusión sobre la solución a un problema que a priori se mostraba como algo cotidiano, sencillo, sin complejidad alguna y en lo que todos estaríamos de acuerdo.

Luego de unos minutos de estar hablando con estas dos personas, una de ellas me preguntó con una cuota de indignación importante, “Pero… pará Juan, cuál es la solución correcta y objetiva”. Esta pregunta se presentó como un pedido de auxilio hacia un rescatista, de una persona que se ahoga. Lamentablemente esta persona se terminó ahogando frente a mi respuesta: “Mirá, no existe en derecho algo así como un ‘ente objetivo’ que dé ‘respuestas correctas’”, podrán intuir la cara de esta persona que contestó: “Juan si yo voy a un Juez no puede haber un nivel de incertidumbre tan grande… perro es perro!”.

Esta intentó ser, palabras más palabras menos, mi respuesta, que no es ni objetiva ni correcta.

En derecho se trabaja con normas, con la interpretación que hacen de esas normas los órganos facultados para aplicarlas y con los hechos que se someten a decisión de estos órganos. La tarea de la persona versada en derecho es comprender cabalmente los hechos, por un lado, y también comprender el abanico de alternativas de posiciones que la norma, que se aplica al caso, brinda, esto es, las alternativas semánticas de la norma. La habilidad de la persona versada en derecho no está en defender una posición sino en comprender el universo de esas alternativas semánticas que brinda la norma, saber utilizar los argumentos y contra-argumentos para sostener y rebatir una u otra posición. De allí que saber de memoria leyes no es condición sine qua non para ser un buen profesional versado en derecho. Sino que lo que puede destacar a un profesional del derecho es la capacidad de comprender los criterios que apuntábamos cualquiera sea la rama del derecho en la que se desempeñe. Creo, al día de hoy, que esos son criterios que pueden ayudar a cualquier profesional a manejarse con soltura y solvencia en cualquier rama del derecho y que una cuestión medular en derecho es manejar el arte de interpretar: normas, hechos, y decisiones de órganos que dirimen los conflictos en torno a normas y hechos. Una docente de la facultad una vez me dijo: “Quién maneja interpretación, maneja el derecho”. Esas son habilidades que cualquier estudiante de derecho, en mi opinión, debería perseguir desarrollar primordialmente a lo largo de su formación académica.

En nuestro ejemplo la norma es la de la imagen: “Prohibido ingresar perros”. La autoridad facultada para aplicar la norma es uno de mis interlocutores. Y las alternativas semánticas: 1. Perros es perros, estarse a la letra de la norma. 2. En realidad quién escribió la norma quiso tener en cuenta a todos los animales y no solamente a los perros, esto es la voluntad de quién emitió la norma. Los hechos, Juan entrando con un perro al restaurante y / o con un gato.

Conclusión.

Conclusión de mis interlocutores que se encontraban desahuciadamente perdidos: ¡esto es un caos!. La mía: ¡esto es el derecho y me gusta!

§

Recomendamos “El método en Derecho” de Gordillo, tengo pensado releer este libro, quizás le dediquemos algún post al mismo. Si algún estudiante o futuro estudiante de derecho está en proceso de decisión le servirá muchísimo este material. Y, a quien ya está metido en el gremio,  también. (Versión on line en página de Don Agustín aquí y en soporte papel para comprar aquí).

En igual sentido “Cómo estudiar y argumentar un caso” de Genaro Carrió (aquí).

Read Full Post »

“Desde la escuela de primeras letras hasta el aula de la universidad, cada hombre debe aplicar su inteligencia a sus aptitudes, nada hay más estéril que el estudio forzado de lo que no se comprende, nada más triste que privarse de aprender lo que se desea.”

José Ingenieros, Las Fuerzas Morales.

Ahora seguimos con lo que va a ser una de los andariveles por los que haremos rodar a este blowg, la enseñanza del derecho. Si bien el post no se relaciona directamente, decidimos comenzar por este tópico previo a meternos totalmente de lleno con los temas, problemas y logros de la enseñanza del derecho desde la perspectiva que apuntábamos al comienzo (aqui).  Quizás, esa es la idea, le pueda servir a chicos, chicas que salen del secundario e incluso a aquellos más grandes que desean estudiar alguna carrera ampliando sus conocimientos.

§

Suele suceder, casi como regla absoluta, que finalizado el secundario (en su variante, secundario tradicional, o polimodal –no sé si hay alguna otra opción-) la pregunta que se impone, con mucha ponzoña, odiosamente, que molesta como calor en verano, es ¿Qué estudio? Frente a nosotros se presenta un vacío colmado de incertidumbres, horizontes universitarios difíciles de abordar y comprender, que a su vez se nos presentan lejanos, ajenos, intimidantes. Nos encontramos totalmente perdidos, lost, sin muchas ideas de como salir de ese estado.

Pero ante esa pregunta solemos acudir a las guías de carreras universitarias, aburridas, extensas, al mirarlas ya dan fatiga, en estos últimos años test vocacionales on line, o buscando en carreras que intuitivamente podemos suponer que nos gustarán, sin tener la más mínima idea de su contenido. Reina, pues, una desorientación global en los adolescentes cuando salen del secundario. Además esa falta de orientación, común y entendible, es fomentada por colegios secundarios que no estimulan de modo diferenciado las habilidades y capacidades de cada estudiante.

Ante semejante panorama, árido y desértico de orientación vocacional, echamos mano de algunas ideas, intuiciones, que de algún modo nos ayuden. A continuación trataremos de identificarlas a grandísimos rasgos, bajo el rotulo de “criterios de búsqueda”.

Qué criterios de búsqueda utilizamos:

  • Facilidad de aprendizaje: por descarte se omiten las carreras, a priori, más difíciles, como por ejemplo las carreras de ciencias naturales, relacionadas también con la matemática. Medicina, que es legendariamente la más complicada. Y se pone más atención en aquellas que tienen que ver con las ciencias sociales.
  • Economía: generalmente está internalizado en el inconsciente colectivo que con las carreras tradicionales se “gana bien”: contador, abogado, médico, etc. Con lo cual ante ese imaginario que genera la imagen pudiente y opulenta de aquel que  gastó parte importante de su vida en estudiar esas carreras, es acreedor automáticamente de sueldos y honorarios abultados, en prosa criolla, “la levantan con pala”.
  • Inmediatez del título: En los últimos años han sido crecientes las ofertas de “carreras cortas”, que ofrecen rápida entrega de título y salida laboral. Que quizás son alentadas por un paradigma posmoderno de prestar mayor interés en los resultados inmediatos que en los procesos.
  • Legado o imposición familiar: quizás una de las más tortuosas por que responde a algo impuesto contra la voluntad y no nace en una decisión propia, y generalmente son las más tristes y difíciles de llevar. Recuerdo una compañera del CBC que siempre la veía con mal humor, cara larga e insultando en las clases ya sea al profesor (en vos baja claro) o a los que hacían algún tipo de pregunta dilatando la clase. Luego de las semanas el profesor le pregunta algo referido a uno de los textos que debíamos llevar leídos, esta persona le respondió que no lo había leído. El profesor le pregunta amablemente por qué, ella respondió porque el padre, que era abogado, la obligaba a estudiar derecho por que sino la “desheredaba”. Triste.

Seguramente haya muchos más criterios o ideas a la hora de buscar una carrera para estudiar pero creo que el mejor de los criterios para encontrarla es el de la vocación.

Para ello es bueno recurrir a lo que me gusta hacer, arrancar desde lo sencillo y cotidiano. Y luego preguntarme, eso que me gusta hacer, en qué carrera universitaria (o cualquier otra) lo puedo canalizar. Pues las carreras universitarias nos deben ayudar a canalizar aquello que nos apasiona. Si una carrera elegida no es útil para que pueda explotar mi potencial, lo que me gusta hacer, asfixiará la esencia que tenemos desde que nacimos. Tengo la intuición de que los mejores en sus respectivas profesiones son aquellas personas que sus carreras universitarias han sido un catalizador de sus virtudes, habilidades y talentos naturales.

En mi caso encontré que estudiar derecho era algo que ayudaría a explotar ciertas cosas que me gustan desde siempre.

Si vos que estás leyendo esta entrada, decís: “¡no tengo vocación, no se que estudiar!”. Sugiero que prestes más atención a lo que te gusta hacer y luego preguntante qué carrera u oficio te ayudará a desarrollar aquellas habilidades que disfrutas llevar a cabo.

Tanto la carrera de Derecho como cualquier otra debe ser útil, a cualquier ser humano, para desarrollar, perfeccionar y potenciar sus habilidades naturales, aquellas cosas que ama hacer, es decir, sus talentos naturales.

Antes de elegir una carrera es necesario saber que el titulo no es un fin en si mismo. Tampoco lo es el “estudiar una carrera”, pues el mero hecho de estudiar y obtener un pedazo de cartón con sellos y firmas, que acreditan con un nivel más o menos verosímil mi acopio de información por cinco años, no nos hará felices.

Lo que si nos hará felices (no totalmente, pero si en parte) es desarrollar nuestras habilidades y talentos naturales y la carrera universitaria (o de otro tipo) debe ser un medio y herramienta para potenciar lo que nos apasiona hacer.

§

¿En tu caso qué habilidades ayudó tu carrera a desarrollar? ¿Cuáles habilidades o talentos ayudó tu carrera a descubrir?

Read Full Post »